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Masato Ninomiya
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El profesor Masato Ninomiya es un ciudadano naturalizado del Brasil que nació en Nagano, Japón y emigró al Brasil cuando tenía cinco años. Ocupa un puesto de profesor en el Departamento de Abogacía de la Universidad de San Pablo y es profesor visitante en la Universidad de Tokio y en la Universidad de Keio en el Japón. El profesor Ninomiya es Director del Museo de Historia de la Inmigración Japonesa Brasileña (Museu Histórico Da Imigracão Japonesa No Brasil) y Vicepresidente del Centro Cultural Japonés Brasileño (Sociedade Brasileira De Cultura Japonesa) en San Pablo, Brasil. El Dr. Ninomiya también practica abogacía, y es autor de numerosos libros y artículos profesionales, y un conocido líder comunitario en Brasil que está involucrado en el mejoramiento de las condiciones laborales de los obreros brasileños en el Brasil y en el Japón.

e-mail: ninomiya@nethall.com.br

Sinopsis de la propuesta de investigación
"El Fenómeno Dekasegi Desde la Perspectiva Brasileña"

Según el profesor Masato Ninomiya, había aproximadamente 250.000 dekasegui brasileños trabajando en el Japón en diciembre de 1997. El fenómeno dekasegui de japoneses brasileños que emigran temporariamente al Japón en busca de trabajo comenzó a mediados de la década de 1980 y alcanzó su punto máximo a mediados de la década de 1990. En especial después de 1993, cuando la economía japonesa entró en un período de recesión, se han vuelto más serios los problemas sociales en este grupo porque muchos dekasegui perdieron sus empleos. El Dr. Ninomiya, Presidente del Centro de Información y Asistencia para loa Trabajadores Brasileños en el Exterior (Kokusai Shurosha Joho Engo Senta/Centro de Informacao e Apoi ai Trabalhador no Exterior) ha tenido experiencia directa en el manejo de una serie de problemas sociales que enfrenta este grupo. Su estudio se concentrará en los aspectos sociales de este fenómeno que complementará la investigación de Edson Mori, que se centra en los efectos económicos de los dekasegui brasileños en el Brasil y en el Japón. El Dr. Ninomiya investigará en profundidad las razones y circunstancias de la migración de los dekasegui al Japón. ¿Cuáles son sus condiciones de vida y sus procesos de adaptación social en el Japón? ¿Qué clase de organizaciones forman? ¿Y qué pasa con ellos cuando regresan al Brasil?



Mientras se celebraba festivamente el ochenta aniversario de la inmigración japonesa al Brasil, ya había comenzado el fenómeno dekasegi. El Japón se encontraba en medio de su economía "burbuja", y por lo tanto existía una gran demanda de mano de obra para tareas de poco prestigio que no querían realizar los japoneses. Se los denominaba trabajos 3K (kitsui, kitanai, y kiken, o labores duras, sucias o peligrosas). Por otra parte, el Brasil estaba pasando por una etapa de hiperinflación la cual llego al 2.000% en 1988. También tenía un alto índice de desempleo. Por lo tanto, muchos Nikkei que sólo podían ganar entre $500 y $ 1000 dólares por mes querían ir al Japón en busca de un ingreso monetario más elevado.

La enmienda de la ley de inmigración en el Japón en 1990 aceleró esta tendencia. La ley hizo posible para los Nisei, los Sansei y sus cónyuges - aún los no Nikkei - trabajar legalmente en el Japón. En la actualidad, se cree que hay unos 250.000 Nikkei brasileños en el Japón, incluyendo aquellos que tienen doble ciudadanía. Esta es casi la misma cantidad que los japoneses que emigraron al Brasil antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Es el grupo de inmigrantes más numeroso, después de los nativos de Corea, y tiene casi la misma cantidad que los nativos de China en Japón. Tanto en Japón como en Brasil, estos trabajadores han sido tema de conversación entre políticos, empresarios y académicos. En mi opinión, el fenómeno "dekasegi" es uno de los tres eventos principales de la historia japonesa brasileña, junto a "Kasato Maru" y la Segunda Guerra Mundial. En especial porque el fenómeno dekasegi sigue vigente y su efecto es infinito.

Hay efectos específicamente positivos y negativos dentro del fenómeno dekasegi. En primer lugar, hablando de los positivos, en Japón, los Nikkei brasileños pueden obtener un nivel de ingreso monetario que no podían obtener en Brasil. Pueden traer sus ganancias a patria para comprar bienes raíces tales como casas, automóviles y otros productos de consumo duraderos. O pueden iniciar un nuevo negocio. Por vivir en Japón durante unos cuantos años, aprendiendo la cultura y el idioma japonés, también pueden contribuir a la reactivación de la sociedad Nikkei brasileña en el futuro. Adicionalmente, llevan la cultura brasileña, tal como el idioma, los deportes, el arte y el entretenimiento al Japón, y la enseñan al pueblo japonés.

En segundo lugar, hablando de los efectos negativos, muchas familias sufrieron separaciones porque uno de los cónyuges se marchaba al Japón y el otro permanecía en Brasil. Existen problemas relacionados al trabajo y otros como lesiones y enfermedades en el trabajo, accidentes de tránsito (muertos y lisiados), crímenes (criminales y víctimas) y desempleo causados por la reciente "ruptura de la burbuja". Esto sugiere que en realidad hay más efectos negativos que positivos. El Centro de Información y Asistencia para Trabajadores Brasileños en el Exterior (CIATE) en São Paulo, que tenía como objetivo original establecer un sistema de reclutamiento oficial, ha sido inundado con pedidos de consultoría y ayuda para varios temas, incluyendo el sistema de jubilación en el Japón.

Entre estos crecientes problemas, el más importante es la educación de los hijos de los Nikkei. Anteriormente, como ocurrió a los niños que regresaban del exterior, los niños brasileños sufrieron una especie de ijime, o burlas, que no existían en Brasil, a causa de no conocer el idioma japonés o por ser de raza mixta. Recientemente, se cree que el maltrato está disminuyendo gracias al esfuerzo de los maestros, consejeros de la municipalidad, la contratación de intérpretes y las actividades de los voluntarios. Además, los estudiantes comenzaron a mostrar más comprensión hacia los estudiantes extranjeros. Sin embargo, existen otros problemas. Por ejemplo, se ven artículos en los medios de comunicación sobre el problema de la delincuencia entre los estudiantes Nikkei brasileños.

Se cree que la causa de este problema es que los estudiantes Nikkei brasileños rechazan la escuela. De hecho, los niños de hasta 10 años de edad se adaptan a la escuela con relativa facilidad, incluyendo el problema del idioma. Los niños mayores son incorporados a clases de su edad, a pesar de su dificultad idiomática. Muchos estudiantes no pueden mantenerse al día con las clases. Estos parecen sentir que la escuela no es interesante y finalmente dejan de ir. Debe tomarse en consideración que la "educación es obligatoria" sólo para los nacidos en Japón y no para los extranjeros. De todas maneras, se sabe que los niños y estudiantes que dejan de ir a la escuela tienden a no tener nada que hacer y comienzan a involucrarse en actividades delincuentes.

Otro problema es que los estudiantes que vinieron al Japón antes de los 10 años de edad están perdiendo su portugués y no quieren estudiar ese idioma. Esto preocupa a la Embajada de Brasil, a los consulados, a los educadores y a los padres. Se han intentado varias soluciones como por ejemplo la transmisión de programas educativos brasileños en los canales japoneses en portugués, y el otorgamiento de un certificado escolar a aquellos que pasan un examen basado en el programa de estudios brasileño. Entre tales esfuerzos, es importante señalar, que durante el semestre de primavera de 1999, la escuela Pitágoras, ubicada en la ciudad de Bello Horizonte, Minas Gerais, estableció su escuela japonesa en Ooizumi Machi en Gunma, donde se concentra la población Nikkei brasileña.

Los inmigrantes japoneses solían considerar que enseñar japonés a sus hijos era la "razón de ser" de los japoneses. Sin embargo, a medida que progresa el proceso de asimilación, las nuevas generaciones están perdiendo su capacidad de hablar ese idioma. La tercera generación raramente habla japonés. Es natural que entre la cuarta generación no se hable nada de japonés. ¿Cómo podemos analizar el fenómeno mediante el cual los hijos de los trabajadores brasileños en Japón están perdiendo su capacidad de hablar portugués o se niegan a aprender su propio idioma? Estos estudiantes brasileños regresarán a Brasil en pocos años. Si en ese momento sólo saben hablar japonés y no pueden comunicarse en portugués, se generará una situación muy preocupante para la sociedad Nikkei.